Ilustración de un pólipo pediculado en el colon
|

Cómo se quita un pólipo del colon durante una colonoscopia

La colonoscopia permite detectar pólipos en el colon y extirparlos durante la misma exploración. Este procedimiento, llamado polipectomía, es una de las herramientas fundamentales para prevenir el cáncer colorrectal.

En el vídeo que acompaña este artículo muestro cómo retiramos un pólipo pediculado: una lesión con una cabeza y un tallo que la une a la pared del colon, como una seta. La secuencia incluye la valoración de la lesión, la inyección en su base, la resección con un asa y la colocación de un clip.

¿Por qué se quitan los pólipos del colon?

No todos los pólipos son iguales ni todos tienen capacidad de convertirse en cáncer. Los adenomas y determinadas lesiones serradas pueden actuar como lesiones precursoras del cáncer colorrectal.

Retirar estas lesiones permite interrumpir su posible progresión y analizar el tejido para conocer el diagnóstico.

Encontrar un pólipo no significa tener cáncer. Tampoco significa que ese pólipo se habría convertido inevitablemente en uno. La prevención consiste en identificar y retirar las lesiones con potencial de progresión antes de que puedan hacerlo.

Cómo se retira un pólipo pediculado, paso a paso

1. Localizamos y examinamos la lesión

Durante la retirada del colonoscopio revisamos cuidadosamente la mucosa, la capa que recubre el interior del colon.

Cuando encontramos un pólipo, valoramos su tamaño, su forma, su superficie y su unión con la pared. Esta evaluación ayuda a elegir la técnica de resección y a identificar signos que puedan requerir un tratamiento diferente.

En este caso, el pólipo tiene un tallo. Esta forma facilita determinadas maniobras de resección, pero no permite establecer por sí sola si la lesión es benigna o contiene un cáncer.

2. Inyectamos una solución en la base

En el procedimiento del vídeo utilizamos una mezcla de suero fisiológico, adrenalina e índigo carmín.

La inyección crea un pequeño cojín de líquido en el tejido de la base. Cada componente cumple una función:

  • El suero fisiológico aporta el volumen que produce la elevación del tejido.
  • La adrenalina diluida contrae localmente los vasos sanguíneos y ayuda a reducir el sangrado inmediato.
  • El índigo carmín es un colorante azul que facilita la identificación visual del tejido infiltrado.

Esta preparación corresponde al caso que mostramos. No todos los pólipos necesitan una inyección ni se retiran de la misma manera.

El tallo de los pólipos pediculados puede contener vasos sanguíneos de calibre relevante. Por ello, especialmente cuando la cabeza o el tallo son grandes, valoramos medidas preventivas frente al sangrado.

3. Retiramos el pólipo con un asa

Introducimos por el canal del colonoscopio un asa de polipectomía: un lazo metálico que colocamos alrededor del tallo.

Después cerramos el asa y aplicamos corriente de electrocirugía para cortar el tejido. Esta técnica se denomina polipectomía con asa caliente y es la recomendada para retirar pólipos pediculados.

En este procedimiento resecamos la lesión en una sola pieza. Después la recuperamos para enviarla a Anatomía Patológica, donde se estudia al microscopio.

4. Revisamos la zona de resección y colocamos un clip

Tras retirar el pólipo, examinamos la zona de resección para valorar el resultado y comprobar si existe sangrado.

En el vídeo colocamos un clip después de la resección como medida preventiva. Es una pequeña pinza metálica que comprime el tejido en el punto donde se ha retirado la lesión.

El clip no es necesario en todas las polipectomías y no elimina por completo el riesgo de sangrado. Su utilización se individualiza según las características de la lesión, el procedimiento y la situación del paciente.

Las medidas aplicadas antes de cortar un pólipo y la colocación de un clip después de retirarlo son intervenciones diferentes. Su indicación y la evidencia sobre su beneficio no son idénticas.

¿Cómo sabemos qué tipo de pólipo hemos retirado?

El aspecto endoscópico orienta, pero el diagnóstico definitivo depende del estudio al microscopio.

El informe de Anatomía Patológica determina el tipo de lesión y si presenta displasia —alteraciones precancerosas de las células— o un cáncer invasivo.

Si se identifica un cáncer dentro del pólipo, se analizan características adicionales, como el margen de resección y otros factores histológicos de riesgo. Esta información permite decidir si el tratamiento endoscópico es suficiente o si hace falta otro tratamiento.

Por tanto, una zona de resección de buen aspecto no basta para afirmar que el tratamiento es definitivo.

¿Qué riesgos tiene una polipectomía?

Las principales complicaciones son el sangrado y la perforación. Su riesgo depende, entre otros factores, del tamaño y la localización del pólipo, de la técnica utilizada y de las características del paciente.

El sangrado puede aparecer durante la intervención o en los días posteriores, incluso aunque se haya colocado un clip.

Después del procedimiento deben seguirse las instrucciones del equipo médico. La aparición de sangrado abundante, mareo, dolor abdominal intenso o persistente, o fiebre requiere una valoración médica urgente.

¿Cuándo hay que repetir la colonoscopia?

El seguimiento depende del número, el tamaño y el tipo de pólipos encontrados, de si se han retirado completamente y de la calidad de la exploración.

También pueden influir los antecedentes personales y familiares. No todas las personas necesitan una colonoscopia de control con la misma frecuencia. El intervalo debe establecerse con los resultados de la colonoscopia y del análisis del tejido.

Colonoscopia y prevención del cáncer colorrectal

La colonoscopia combina diagnóstico y tratamiento: permite detectar lesiones precursoras y retirar muchas de ellas durante la misma prueba, sin necesidad de cirugía.

No podemos afirmar que cada pólipo retirado habría terminado convirtiéndose en cáncer. Lo que sí sabemos es que detectar y eliminar las lesiones precursoras forma parte de una estrategia eficaz de prevención del cáncer colorrectal.

Este vídeo muestra un caso concreto. La indicación de la colonoscopia, la técnica de resección y el seguimiento deben adaptarse a cada paciente.

Referencia científica

Ferlitsch M, et al. Colorectal polypectomy and endoscopic mucosal resection: European Society of Gastrointestinal Endoscopy (ESGE) Guideline – Update 2024. Endoscopy. 2024;56:516–545.

Consultar la guía de la ESGE

Autor: Dr. Joan Llach, gastroenterólogo y endoscopista. Información divulgativa que no sustituye una valoración médica individual.

Publicaciones Similares