¿Se puede reducir el estómago sin cirugía? Qué es la gastroplastia endoscópica
La gastroplastia endoscópica, también conocida como gastroplastia endoscópica en manga o ESG por sus siglas en inglés, es un tratamiento de la obesidad que permite reducir la capacidad del estómago sin realizar incisiones abdominales ni extirpar ninguna parte de este órgano.
No es una alternativa adecuada para todas las personas ni sustituye por sí sola al seguimiento médico, nutricional y conductual. Sin embargo, en pacientes bien seleccionados, el tratamiento endoscópico puede ocupar un espacio intermedio entre el tratamiento farmacológico y la cirugía bariátrica.
¿Cómo se realiza una gastroplastia endoscópica?
El procedimiento se realiza introduciendo un endoscopio flexible por la boca hasta llegar al estómago. A través del propio endoscopio se coloca un sistema de sutura que permite aproximar las paredes gástricas desde el interior.
Las suturas modifican la forma del estómago y crean una cavidad más estrecha, similar a una manga. A diferencia de la gastrectomía vertical quirúrgica, en la gastroplastia endoscópica no se corta ni se elimina tejido gástrico y tampoco se realizan incisiones externas.
Habitualmente se lleva a cabo bajo anestesia general. Después del procedimiento es necesario seguir una progresión dietética y un programa estructurado de seguimiento.
¿Cómo ayuda a perder peso?
Su efecto no consiste únicamente en que “quepa menos comida”. La modificación de la anatomía gástrica puede facilitar una ingesta menor, aumentar la sensación de saciedad y alterar el vaciamiento del estómago.
No obstante, la respuesta depende también de otros factores: la conducta alimentaria, la actividad física, el seguimiento clínico, la presencia de enfermedades asociadas y la propia biología de cada paciente. Por eso no debe entenderse como una solución mecánica o aislada.
¿Cuánto peso puede perderse?
En el ensayo clínico aleatorizado MERIT, las personas tratadas mediante gastroplastia endoscópica junto con cambios en el estilo de vida perdieron, de media, alrededor del 13,6 % de su peso corporal al cabo de un año. Otros estudios sitúan habitualmente la pérdida media en un rango aproximado del 13–15 %.
Esto significa que una persona de 100 kg podría perder, como promedio orientativo, unos 13–15 kg. No es una predicción individual: algunas personas pierden más y otras considerablemente menos.
La magnitud y el mantenimiento del resultado dependen en gran medida de una selección adecuada y de la continuidad del tratamiento de la obesidad después de la intervención.
¿Para quién puede estar indicada?
Las guías conjuntas de las sociedades europea y estadounidense de endoscopia contemplan las terapias bariátricas endoscópicas, siempre asociadas a cambios del estilo de vida, en adultos con:
- un índice de masa corporal igual o superior a 30 kg/m²;
- o un IMC de 27–29,9 kg/m² acompañado de alguna enfermedad relacionada con el exceso de peso.
Estas cifras delimitan una población en la que puede valorarse el tratamiento, pero no constituyen por sí solas una indicación. También deben considerarse los intentos terapéuticos previos, las enfermedades asociadas, el patrón alimentario, las expectativas, las posibles contraindicaciones y la capacidad para mantener el seguimiento.
En determinados pacientes, la cirugía bariátrica o el tratamiento farmacológico pueden ser opciones más apropiadas.

¿Es mejor que los fármacos o que la cirugía bariátrica?
No existe una respuesta única. Son tratamientos diferentes y no deberían presentarse como opciones rivales.
Los fármacos antiobesidad actuales pueden conseguir pérdidas de peso importantes, pero su respuesta y tolerancia son variables y generalmente requieren mantener el tratamiento para conservar el efecto. La gastroplastia endoscópica es un procedimiento único y menos invasivo que una operación, aunque sus resultados también dependen del seguimiento posterior.
La cirugía bariátrica continúa siendo, en términos generales, la opción capaz de producir una mayor pérdida de peso y un efecto metabólico más intenso, especialmente en formas más graves de obesidad. A cambio, implica una intervención quirúrgica y cambios anatómicos de mayor magnitud.
En algunos casos también puede plantearse una estrategia combinada o secuencial. La decisión debe individualizarse y tomarse dentro de un equipo con experiencia en obesidad.
¿Tiene riesgos?
Durante los primeros días pueden aparecer dolor abdominal, náuseas o vómitos. Las complicaciones graves son infrecuentes, pero pueden incluir hemorragia, perforación o colecciones alrededor del estómago.
Por este motivo, la gastroplastia endoscópica debe realizarse en centros con experiencia, después de una valoración clínica completa y con un circuito capaz de ofrecer seguimiento y atender posibles complicaciones.
Una herramienta, no una solución rápida
La gastroplastia endoscópica amplía las posibilidades para tratar la obesidad, especialmente cuando los cambios del estilo de vida no han sido suficientes y se busca una alternativa menos invasiva que la cirugía.
Pero el objetivo no debe ser escoger el tratamiento más nuevo ni el aparentemente más sencillo. La clave es identificar qué estrategia ofrece la mejor relación entre eficacia, riesgos y sostenibilidad para cada persona.
Referencia principal
Jirapinyo P, Hadefi A, Thompson CC, et al. American Society for Gastrointestinal Endoscopy–European Society of Gastrointestinal Endoscopy guideline on primary endoscopic bariatric and metabolic therapies for adults with obesity. Endoscopy. 2024;56(6):437-456. doi:10.1055/a-2292-2494
Sobre el autor
Dr. Joan Llach, MD, PhD
Gastroenterólogo especializado en endoscopia digestiva y prevención del cáncer digestivo. Hospital Clínic de Barcelona.
